Crowdsourcing competitivo, una buena idea con lados muy oscuros

Jul 14
2010

crowd

Esta mañana se ha desatado el debate en la oficina sobre lo que se ha dado en llamar crowdsourcing competitivo sobre diseño gráfico. Bueno, realmente no ha habido debate, ya que todos hemos compartido la misma opinión. Y no muy positiva, por cierto. Os explico por qué. El crowdsourcing nació de la mano de la web 2.0, como una unión de personas para crear, mejorar, completar, compartir y trabajar de forma desinteresada y colaborativa para llevar a cabo grandes proyectos (véase Wikipedia, iStockphoto).

Sin embargo, al vestirse con el adjetivo ‘competitivo’, muchos de esos valores positivos se han perdido, para dar paso a un sistema piramidal, en el que unos pocos se aprovechan del trabajo y las ideas de muchos. En los últimos tiempos han empezado a funcionar algunas páginas web en las que, bajo el cebo de un premio económico, se pide a diseñadores gráficos que envíen sus propuestas para empresas que tienen alguna necesidad en este campo. Logotipos, diseño web, packaging, maquetación editorial, etc. Al final, de entre todas las propuestas recibidas, se elige una ganadora. A priori suena bonito, pero la cosa esconde muchas trampas. La primera de ellas es el bajo precio que se paga por los diseños ganadores. Como hay mucha oferta el precio es ridículo, algo que redunda directamente en la pérdida de valor del diseño gráfico. Otro de los puntos negros es la gestión de los diseños que no han ganado. ¿Qué pasa con ellos? Qué pasaría si al día siguiente otra empresa copia uno de esos diseños y lo hace propio?

El crowdsourcing me parece una iniciativa muy buena para llevar a cabo grandes retos, pero cuando se utiliza para sustituir el trabajo profesional pierde todo su sentido y se convierte en una herramienta en la que todo vale, y además vale poco.

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