Parece mentira pero Google Inc. apenas ha cumplido una década de vida. En este tiempo, ha pasado de ser una de las muchas start-up del sector TIC que brotan en el Silicon Valley de EEUU, a convertirse en un gigante mundial cuya marca actualmente supera en valor a la de compañías como Coca-Cola o General Electric y que el año pasado, sólo en concepto de publicidad, ingresó más de 7.800 millones de euros. ¿Dónde está la clave del éxito? Evidentemente la respuesta es compleja pero hay dos palabras que la pueden resumir muy bien: continua evolución. Desde su nacimiento, allá por 1998, Google no ha parado de innovar y buscar nuevas áreas de negocio. A partir del buscador original, la compañía ha ido diversificando su oferta de servicios hasta llegar a convertirse en una pieza indispensable de Internet. Maps, Chrome, AdWords, AdSense, YouTube, Analitycs, Trends, Gmail, Talk, Earth o Wave son algunos de los apellidos que se le han añadido a la marca para denominar a los nuevos servicios que ha ido ofreciendo la compañía. Y todo esto, en poco más de una década. Para conseguir esta continua evolución, Google ha tenido que estar muy cerca de sus públicos objetivos, detectando sus comportamientos y dando respuesta a sus necesidades. Si una empresa no sabe cómo actúan sus clientes, cuáles son sus motivaciones y cuáles sus necesidades, difícilmente podrá ofrecerles productos o servicios que tengan aceptación. Suena obvio, pero muchas empresas parecen haberlo olvidado.
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