Nestlé, los orangutanes y la comunicación
2010
En una entrada anterior ya hablábamos de los problemas que el mal manejo de la comunicación on-line y la falta de credibilidad pueden causar en la imagen y la percepción de una marca. La historia se vuelve a repetir, esta vez con Nestlé como protagonista. Redes sociales y blogosfera bullen desde que la semana pasada la asociación ecologista Greenpeace hiciera público un informe acusando a esta multinacional de tener como proveedor de aceite de palma a una empresa que está causando la deforestación del ecosistema natural del orangután, en el sureste asiático. Greenpeace acompañó este informe de una impactante acción de comunicación y divulgación, principalmente a través de su página web, Facebook y Youtube, lo que ha generado una grave crisis de comunicación a la multinacional suiza.

Una crisis para la que Nestlé, a juzgar por su reacción, no estaba preparada. Su primer movimiento fue intentar censurar la campaña de Greenpeace en la versión inglesa de Youtube. Esa es la respuesta típica de quien no sabe como actuar para atajar las críticas y decide optar por intentar imponer su autoridad. Es un síntoma claro de que la empresa no está acostumbrada a hablar, dialogar y conversar con sus grupos de interés, algo básico en comunicación on-line. Este intento de censura ha avivado más aún las llamas de un incendio que puede dañar gravemente la imagen, la credibilidad y, por tanto, las ventas de la empresa.
El origen del problema reside en la elección de dicho proveedor: ¿el departamento de compras y el de calidad de la marca conocían la forma en la que su proveedor trabajaba? ¿Si lo sabían, se lo hicieron saber al de marketing y a la dirección general?
Si no lo sabían, ¿cómo una multinacional de semejante envergadura con unos valores positivos tan asentados no ha ido más allá en su política de control de calidad de proveedores? No debería exigir a todos ellos que cumplan su misma normativa de cara a temas de respeto al medioambiente, igualdad, derechos de los trabajadores, etc? ¿El departamento de marketing al menos no tendría que haber liderado ese control para que esta situación no se llegase a dar?
La segunda parte del problema es la comunicación. Creo que Nestlé tomará buena nota de sus errores en este caso. En general, todas las empresas deberían hacerlo. La comunicación en Internet no funciona igual que la off-line. Hay que estar preparados para compartir la información de una empresa sin ambages en el momento que se requiera y poder dar una respuesta rápida. Ahora los grupos de interés tienen la capacidad de responder inmediatamente y las empresas e instituciones deben estar preparadas para aceptar esas contestaciones y actuar de forma coherente. Esa coherencia pasa por conseguir que todos los departamentos de la empresa estén alineados con la estrategia global. Esa misma coherencia salta por los aires cuando por un lado vendes una imagen centrada en la vida sana y la salud y, por otro, se descubre que uno de tus proveedores está arrasando con una parte del planeta para producir un producto que tú le compras. Nestlé tendrá que establecer las medidas necesarias para controlar todos aquellos aspectos que afecten a su posicionamiento en el mercado, para no recaer en este conflicto.









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