
Desde hace algo más de un año la palabra crisis se ha convertido un término muy habitual dentro del vocabulario del común de los mortales. Crisis económica, crisis financiera, crisis de valores…todo está en crisis. ¿Pero qué pasa cuando utilizamos esa palabra aplicada a la comunicación empresarial o institucional? ¿Qué es la comunicación de crisis?
En la propia definición de la palabra crisis encontramos el valor que la hace tan temible: la impredecibilidad. El día menos esperado, normalmente en el momento más inoportuno, puede saltar la chispa que encienda la mecha de una crisis empresarial: un fenómeno natural, un conflicto social, un accidente, un problema jurídico, político o económico, un ataque informático… Muchas son las cosas que pueden suceder en el entorno de una empresa u organización.
¿Qué puede hacer una empresa o institución para abordar estas situaciones con éxito en lo que a comunicación se refiere? ANTICIPARSE, aunque no sea posible cubrir todas las posibilidades. Y ¿cómo? Elaborando un plan de comunicación de crisis: determinar los posibles orígenes de una crisis, cuantificar su impacto y establecer un plan de acción estableciendo la figura principal de coordinador.
Si no existe este plan previo, lo primero es conocer el alcance real de la crisis. Hay que intentar conocer todos los datos para valorar las dimensiones del ‘fuego’ y determinar, siguiendo con el símil incendiario, si necesitamos un camión de bomberos o una simple regadera para apagarlo. Si la crisis es grave y trasciende a los medios de comunicación, es importante actuar con calma. No precipitarse, pero tampoco esconderse. El silencio es la peor respuesta. Hay que valorar cuál es la mejor forma de responder ante el problema y una vez decidida, informar internamente a toda la organización de los pasos que se están dando y de los que se van a dar. Como casi siempre, la comunicación de crisis tiene mucho que ver con el sentido común.
Una crisis mal gestionada y mal comunicada puede suponer el comienzo del declive de una empresa. Una crisis bien gestionada puede ser una gran oportunidad para establecer un estrecho vínculo con nuestros públicos objetivos.
Os dejamos un par de ejemplos de buena y mala gestión de crisis:
OK: El caso Facebook
KO: El caso Renfe
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